Que pidan 220.000 euros por esta vivienda me parece indigno, así que es mi obligación añadir esta casa a la colección.
Verla da grima y lástima.
Pobre casa, descuidada, sucia y triste. Ella me dice:
- Por favor, ayúdame! Soy fea, estoy descuidada, nadie me quiere.
- Me gustaría hacerlo, señora casa, pero no puedo pagar tanto dinero por usted.
- Por favor se lo ruego, merezco una vida digna.
- Lo sé,... debe ser duro sufrir la dejadez de los propietarios...
- Sí, lo es, señor Digno. Deseo dejar de sufrir malos tratos, deseo ser bella... Si Betty la fea puede ser bella, yo también.
- Seguro que sí, señora casa, sólo ha de esperar usted al inquilino adecuado. Le deseo toda la suerte del mundo, se lo merece.
- Todos me dicen lo mismo, pero siendo tan poco atractiva todos me rechazan. Se olvidan de mi y van en busca de un lugar mejor para vivir. Quiero recuperar el color blanco de mis ventanas, quiero cambiar el viejo y sucio papel de mis paredes por finos colores pastel, quiero halógenos empotrados en mi pasillo, quiero bellos suelos de gres a los que pisar de pena, azulejos amadrinados por la Preysler en mi cocina, quiero modernos estores en mis ventanas a juego con modernas sábanas tersas de mis camas...
- Lo siento, pero no puede ser.



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